Qué hacer en caso de presentar el síndrome post-COVID?

Para quienes experimentaron una enfermedad leve y se auto trataron en el hogar, y que ahora lidian con los síntomas posteriores al síndrome COVID, el Dr. Lahoti recomienda programar una cita con su médico de atención primaria.

"Tu médico puede diagnosticar la gravedad de tus síntomas persistentes; ayudar a tratar los que son leves y referirte a un especialista para los síntomas más avanzados", explica el Dr. Lahoti.

Si fuiste hospitalizado por síntomas más graves de COVID-19, es posible que ya tengas un cardiólogo con el que puedas hacer un seguimiento sobre cualquier problema cardíaco, como dolor en el pecho; o un neumólogo con el que puedas consultar el posible tratamiento de cualquier problema pulmonar, como la dificultad respiratoria.

"El síndrome post-COVID es un fenómeno nuevo y único; todavía estamos aprendiendo de esto. Pero lo que sí sabemos es que estos síntomas, particularmente la fatiga extrema, pueden tener enormes efectos posteriores en la calidad de vida de una persona, lo que impacta la vida familiar y la productividad laboral", explica el Dr. Lahoti. "Al trabajar en equipo, buscamos ayudar a estas personas a controlar sus síntomas persistentes de la manera más eficaz posible".

Las clínicas se enfocarán en realizar investigaciones de valor impactante, además de brindarles a los médicos acceso a herramientas que le ayudarán a adaptar la atención, en cuanto a los tratamientos que alguien haya recibido anteriormente, o también a la cepa particular del virus con la que se haya infectado un paciente.

"Por último, estos impactos a largo plazo del COVID-19 en algunas personas, incluso en aquellas que solo tenían síntomas leves, se suman a las razones por las cuales debemos continuar practicando las medidas para reducir el riesgo de enfermarnos del nuevo coronavirus”, agrega el Dr. Lahoti.

Recuerda, las medidas preventivas que pueden ayudar a reducir la propagación del COVID-19 incluyen:

  • Distanciamiento social
  • Uso de cubrebocas
  • Evitar multitudes o grandes reuniones
  • Practicar una excelente higiene de las manos y evitar tocarse la cara

Covid después del covid

Inclusive en los casos leves de COVID-19 se pueden manifestar síntomas realmente intolerables, como dolores de cabeza debilitantes, fatigas extremas y dolores corporales que nos hacen sentir totalmente incómodos.

Sin embargo, tras la recuperación del COVID-19, podemos seguir manifestando malestares. Y es que existe cada vez más evidencia de personas que se han "recuperado" del COVID-19 pero que continúan presentando síntomas, incluso tras el resultado negativo en la prueba del COVID-19. Estas personas a veces se denominan "transportadores persistentes del COVID" y los expertos están buscando respuestas sobre esta afección que ahora se denomina síndrome post-COVID.

Estamos viendo evidencia continua de que un buen número de personas que han tenido COVID-19 continúan sintiendo sus efectos durante semanas o meses después de recuperarse de los peores síntomas o complicaciones", dice el Dr. Sandeep Lahoti, gastroenterólogo del Hospital Houston Methodist, quien dirige la Clínica de Recuperación de COVID-19. "Aún no entendemos cuánto tiempo pueden persistir realmente estos síntomas, pero sabemos que muchas de estas personas se beneficiarían de una atención especializada y, en algunos casos, un seguimiento regular".

¿Cuáles son los síntomas del síndrome post-COVID?
Así como el COVID-19, por sí solo, puede manifestarse mediante una variedad de síntomas, también el síndrome post-COVID. En este caso los síntomas comunes que persisten pueden ser:

  • Fatiga
  • Dificultad para respirar
  • Dolor en las articulaciones
  • Dolor en el pecho
  • Distracción y confusión mental, junto con problemas de memoria
  • Pérdida del gusto y / o el olfato
  • Problemas de sueño

"No estamos seguros de cuánto tiempo pueden persistir estos síntomas, pero sabemos que pueden durar al menos seis meses o más en algunas personas", dice el Dr. Lahoti. "Las manifestaciones de estos síntomas son interesantes y algo únicas. Por ejemplo, las resonancias magnéticas reflejan miocarditis en algunas de estas personas, lo que indica que el músculo cardíaco puede permanecer inflamado varios meses después, incluso si los síntomas relacionados con el corazón no fueron frecuentes durante la enfermedad".

Aún no están claras las causas ni las consecuencias a largo plazo de estos síntomas persistentes.

"Todavía no sabemos por qué se produce el síndrome post-COVID, pero las hipótesis van desde áreas ocultas de infección, hasta una respuesta inflamatoria prolongada", añade el Dr. Lahoti. "Tampoco estamos seguros de cuáles podrían ser los resultados a largo plazo de estos síntomas persistentes, si es que los hay. Sabemos que este síndrome ciertamente puede afectar la calidad de vida, pero en este momento no esperamos ningún impacto grave como, por ejemplo, daño en algún órgano".

¿Todos podemos experimentar síntomas persistentes del COVID-19?
Cuando se trata de casos potencialmente mortales de COVID-19, se espera que las personas que fueron hospitalizadas, por neumonía grave o accidente cerebrovascular, necesiten atención especializada y seguimiento frecuente después de ser dados de alta.

 Y aunque todavía no está claro, el síndrome post-COVID no solo podría ocurrir en personas que experimentaron daños en sus órganos durante la enfermedad. Tampoco es exclusivo en las personas que tuvieron que ir a una sala de emergencia debido a los síntomas del nuevo coronavirus.

 "El síndrome post-COVID se puede manifestar en personas que acudieron a una sala de emergencias por síntomas preocupantes, o que tenían síntomas avanzados y requirieron una breve estadía en el hospital, pero también puede verse en pacientes que tuvieron síntomas leves, y auto tratados en casa", advierte. Dr. Lahoti. "Cabe señalar que se trata de personas que pueden no haber requerido la atención de un especialista durante la enfermedad, pero que ahora pueden beneficiarse de la atención especializada, ya que estos síntomas persistentes podrían afectar su vida diaria".

 La frecuencia real del síndrome post-COVID todavía es objeto de debate. Diferentes estudios encuentran que esta afección es más o menos común en varios grupos de personas.

 "Algunos estudios muestran que solo el 10% de las personas con COVID desarrollarán el síndrome post-COVID. Otros estudios reflejan porcentajes mucho más altos; algunos incluso sugieren que hasta el 70% de las personas experimentan síntomas persistentes", dice el Dr. Lahoti.

 Pero hay indicios, según el Dr. Lahoti, que sugieren quienes tienen más probabilidades de desarrollar estos síntomas persistentes.

 Aquellos que parecen tener un mayor riesgo de desarrollar el síndrome post-COVID incluyen:

  • Adultos mayores de 50 años
  • Personas que experimentaron un caso más grave
  • Personas con problemas de salud subyacentes, en particular problemas cardiopulmonares, hipertensión, diabetes u obesidad.

Aumenta tu autoestima y mejora tu salud

La salud, los buenos hábitos y la autoestima forman un círculo que no se puede romper y hay que buscar la manera de que los tres funciones correctamente. Todo lo que hagas por tu salud y bienestar, revertirá en tu autoestima, y viceversa. Si crees que no estás cuidándote como te mereces, tenemos sencillas propuestas que, con un poco de fuerza de voluntad, harán que te sientas mejor a todos los niveles:

  • Haz alguna actividad física: liberarás endorfinas que te harán sentir mejor, descansarás más y verás cambios en tu cuerpo que aumentarán tu autoestima.
  • Haz las cosas que te gustan: encuentra tiempo para desarrollar tus aficiones, reservándote un tiempo para ti y tu bienestar.
  • No te aisles: busca relaciones que te hagan sentir bien y socializa siempre que puedas. Una buena red de personas de confianza es esencial para sentirnos seguros.
  • Confía en tu propio criterio: desarrolla tu asertividad y no hagas nada que no quieras solo por satisfacer a los demás. Cree en ti y en tu forma de pensar, sin que eso te cierre a considerar las opiniones de otros.

Cómo prevenir la rinitis

  • La principal acción para prevenir la rinitis es evitar el polen.
  • Evitar las horas del día donde las cantidades de polen son más altas, especialmente las horas de la mañana.
  • Descartar las salidas al campo y pasar cerca de parques y zonas verdes.
  • Cuando los árboles, las flores y el moho están floreciendo los especialistas recomiendan no realizar actividades al aire libre.
  • Mantener las ventanas cerradas de casa para evitar que entre el polen. La primera hora de la mañana es la mejor para ventilar.
  • Viajar en coche con las ventanillas cerradas y evitar utilizar la bicicleta y la moto.
  • Usar gafas de sol.
  • No realizar o intentar no practicar actividades al aire libre los días calurosos de verano.
  • Limpiar los filtros de los aparatos de aire acondicionado de manera regular.
  • Evitar objetos que pueden almacenar polvo: cortinas y alfombras, sobre todo en los dormitorios.
  • Si el paciente tiene una mascota que suelte pelo debe aspirar la casa con frecuencia y evitar que el animal esté cerca de cortinas, alfombras y los dormitorios.

Cómo afectan las emociones al sistema inmunológico?

Los investigadores saben desde hace tiempo que las emociones que experimentamos pueden afectar a nuestra salud. Sin embargo, no estaba claro como el estrés o la soledad pueden exactamente dar lugar a dolores y molestias.

El problema hasta ahora radicaba en explicar cómo funciona el proceso a nivel de los sistemas nervioso e inmunológico. Durante muchos años, los expertos en psico-neuro-inmunología han buscado la explicación.


Ahora, el profesor Steve Cole, del Cousins Center for Psychoneuroimmunology de la Universidad de California, Los Ángeles, ha descubierto al menos parte del misterio.
En sus estudios, Cole utiliza el análisis de la transcripción de todo el genoma para observar amplios patrones de la expresión génica en las células. Esto ha llevado a una serie de estudios publicados sobre la relación entre los estados mentales negativos (tales como el estrés o la soledad) y el comportamiento del sistema inmune, impulsado por la alteración de los patrones de la expresión génica.

¿Cómo afecta la soledad a la salud?

En un primer estudio, el equipo se centró en la “soledad”. Ellos analizaron la actividad de todo el genoma de catorce personas que de forma crónica percibieron niveles altos o bajos de aislamiento social.

Identificaron 209 genes que se expresan de forma diferente entre los individuos solitarios y los no solitarios, incluyendo genes que supervisan la activación inmune y la función de las células de la sangre. Ciertos genes que amortiguan la inflamación corporal eran menos eficaces en personas solitarias, mientras que los genes pro-inflamatorios se sobre expresan.

"Estos datos proporcionan el primer indicativo de que la actividad transcripcional de todo el genoma humano se altera en asociación con un factor de riesgo epidemiológico social", escribe el equipo de investigación en la revista Genome Biology. Esto proporciona "una explicación genómica funcional para el riesgo elevado de enfermedad inflamatoria en individuos que experimentan niveles elevados de aislamiento social de forma crónica".
Y añaden: "Uno de los más sólidos factores de riesgo sociales implica el número y la calidad de las relaciones personales cercanas de un individuo. Las personas que están aisladas socialmente tienen mayor riesgo de muerte por todas las causas, y varias enfermedades infecciosas, cancerosas y cardiovasculares específicas."

La base biológica de estos riesgos para la salud no es muy conocida, dice el equipo, en parte porque no se sabe si la falta de apoyo social o los efectos biológicos de la soledad son los responsables. Su estudio confirma que el efecto biológico claramente juega un papel importante.

"Los datos proporcionan la primera evidencia de que los factores de riesgo socio-ambiental están relacionados con alteraciones globales en la transcripción de genes humanos". Desde entonces, los investigadores han replicado los resultados en un grupo mayor de 93 personas.

¿Qué efecto tiene el estrés en nuestra salud?

Varios estudios realizados en las últimas tres décadas también han demostrado que el cerebro está relacionado con el sistema inmune. Por ejemplo, partes del sistema nervioso tienen conexiones a los órganos, incluyendo el timo y la médula ósea, que ayudan en lucha de enfermedades. También hay receptores específicos para los neurotransmisores en la superficie de las células inmunes.

En 2003, el Dr. Richard Davidson y su equipo de la Universidad de Wisconsin-Madison investigaron el impacto de las emociones en el riesgo de la gripe. Se pidió a 52 participantes que recordaran los mejores y los peores momentos de su vida, mientras se les hacía un escáner cerebral . A continuación, los voluntarios recibieron una vacuna contra la gripe y seis meses después se midió sus niveles de anticuerpos contra la gripe.

Los que experimentaron particularmente intensas emociones negativas (en función de su actividad cerebral) tenían menos anticuerpos. De hecho, los sujetos que se sintieron peor por sus recuerdos dolorosos generaron un 50 por ciento menos de anticuerpos que los que se sintieron menos molestos.

Davidson explicó que , "Es absolutamente posible que las emociones positivas puedan mejorar la función inmunológica. Las personas con estilos emocionales negativos serán más propensos a desarrollar la gripe".
El riesgo de contraer un resfriado también se ha vinculado a las emociones. El psicólogo Sheldon Cohen y su equipo de la Universidad Carnegie Mellon en Pennsylvania estudiaron a más de 300 voluntarios sanos. Se les entrevistó durante más de dos semanas para evaluar su estado emocional y puntuaron categorías positivas (felices, satisfechos o relajados) y negativas (ansiedad, hostilidad y depresión).

A continuación, el rhinovirus, que causa los resfriados, se roció en la nariz de cada participante, y se le preguntó durante cinco días acerca de cualquier síntoma. Esto demostró que los que tenían menores puntuaciones en las emociones positivas eran tres veces más propensos a resfriarse.
Según Cohen, "Las personas que expresan emociones más positivas son menos susceptibles a las infecciones del tracto respiratorio superior que las personas con un estilo emocional negativo".

Cole y su equipo están avanzando ahora en los efectos protectores de la felicidad y el bienestar, una ciencia todavía en su inicio, pero potencialmente revolucionaria.

"He pasado la mayor parte de mi carrera y vida personal tratando de evitar o superar las cosas malas ", dijo Cole. "Ahora paso mucho más tiempo pensando en lo que realmente quiero hacer con mi vida, y donde me gustaría ir en los años que me quedan."

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