¿Tienes problemas para dormir bien?
Tranquilo, no estás solo : se calcula que hasta un 40% de la población padece alteraciones del sueño o dificultad para dormir, sobre todo de forma ocasional o esporádica. El insomnio destaca por ser el trastorno de sueño más popular, pero ¿qué significa padecer insomnio?
El insomnio se define como la dificultad para iniciar o mantener el sueño. Existe una norma clínica para clasificar si una persona padece o no de insomnio, donde se determina que una persona que tarde más de treinta minutos en dormirse y/o duerma menos de seis horas, puede estar sufriendo insomnio. Si estas sensaciones son inferiores a tres semanas o un mes, se habla de insomnio ocasional o transitorio, y cuando es superior a ese tiempo, de insomnio crónico.
Hablamos de insomnio, de manera más coloquial, cuando nos encontramos en alguna de estas situaciones:
– Cuando notamos problemas de falta de calidad o de cantidad de sueño durante un período de tiempo.
– Cuando tenemos dificultades para adaptarnos a las consecuencias de estos problemas para dormir, como por ejemplo irritabilidad, falta de concentración, cansancio o ansiedad. Estas son algunas de las consecuencias del insomnio más conocidas.
¿Cuántas horas de sueño necesitamos?
Los trastornos del sueño, como el insomnio o la dificultad de conciliar el sueño y mantener una buena calidad de descanso, son perjudiciales para nuestra salud física y mental. Numerosos estudios demuestran que el insomnio tiene efectos negativos en la salud mental, física, la calidad de vida y el rendimiento laboral de la persona, sobre todo si se alarga en el tiempo. Por ello es importante detectarlo a través de diversas señales de alarma para así poder realizar un diagnóstico temprano del problema. Una vez realizado un diagnóstico y determinada su tipología, el insomnio puede abordarse con medidas higiénico-dietéticas, con la ayuda de algún tratamiento para dormir que no precise receta médica o, en determinados casos, mediante la derivación al médico.
Es importante recordar que los trastornos del sueño, como el insomnio, son extremadamente comunes, pero no siempre se tratan o se abordan adecuadamente. Un estudio internacional comparando la frecuencia de los trastornos del sueño en diversos países (como Estados Unidos, Japón y Europa) mostró una prevalencia de hasta un 31 % en personas mayores de 15 años. La mayoría de los encuestados reconocían que la falta de sueño impactaba negativamente en su calidad de vida de manera importante, pero sólo menos de la mitad habían buscado ayuda médica.
¿Todos necesitamos dormir las mismas horas?
Si bien no todo el mundo necesita dormir las mismas horas, es necesario velar por una cantidad de horas que aseguren la calidad de descanso. Es decir, necesitamos dormir las horas que nos proporcionen el descanso suficiente para rendir durante el día de forma normal, lo que puede variar de persona a persona en función de múltiples factores, como por ejemplo, la edad.
Cambios en tu rutina
Regular el sueño: procurar acostarse y levantarse cada día la misma hora.
Evitar estimulantes: la cafeína, el alcohol o la nicotina antes de dormir, pueden agravar el insomnio o producir un sueño no reparador.
Evitar comidas copiosas antes de acostarse.
Evitar actividades estresantes en las horas previas a acostarse.
Realizar ejercicio físico a lo largo del día. Sin embargo, es importante moderar la intensidad del ejercicio a última hora de la tarde. Además, es recomendable hacer alguna actividad relajante antes de irse a dormir como leer, escuchar música suave, tomar un baño de agua caliente o visualizar imágenes de recuerdos agradables.
Dormir sólo lo necesario para sentirse descansado y despejado al día siguiente.
Evitar estar en la cama más de 8 horas, y no permanecer en la cama para trabajar, comer o ver la televisión.
Levantarse de la cama si no se logra conciliar el sueño. No consultar el reloj durante la noche.
No realizar siestas largas durante el día. La siesta no debería de durar más de 20 minutos.
Mantener condiciones adecuadas para dormir: un ambiente tranquilo, relajado, sin ruidos ni luz, con ventilación y con una temperatura adecuada.
Acostarse cuando se tenga sensación de somnolencia.
NO SE AUTOMEDIQUE.
Consulte a su profesional de Medicina Sintergética y realice un tratamiento natural que resuelva su problema.